Miras Láser Red Dot: Un Accesorio Importante para Armas de Fuego
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Actualmente, existen tres tipos de miras láser de punto rojo disponibles para las pistolas y revólveres: los láseres para enganchar externamente en el deslizamiento especial, los láseres integrados en la varilla guía del resorte y los láseres integrados en las empuñaduras.
Actualmente, existen tres tipos de miras láser de punto rojo disponibles para pistolas y revólveres: los láseres que se enganchan externamente en el deslizador especial, los láseres integrados en la varilla guía del resorte y los láseres integrados en las empuñaduras.
Los primeros, es decir, los externos, suelen ser los más potentes y efectivos, y también han alcanzado niveles de miniaturización y ligereza que no comprometen el manejo del arma.
Por otro lado, hay que decir que todavía hay pocas fundas en el mercado que permitan insertar un arma equipada con este accesorio, y las pocas que ofrecen esta posibilidad son casi todas del tipo de cinturón externo. Esta limitación no afecta a los otros dos modelos, es decir, los láseres integrados en la varilla guía del resorte (Lasermax) o en las empuñaduras (Crimson Trace Laser grip), ya que las partes en las que se inserta el puntero láser no se ven afectadas por la forma de la funda.

Estos láseres, sin embargo, son muy pequeños en tamaño y su efectividad se reduce a unos pocos metros, dando lo mejor de sí solo en condiciones de poca luz. Es bien sabido que el láser sirve para adquirir el objetivo de forma más directa y aquí hay otro punto delicado: la posibilidad de calibrar estos láseres es prácticamente nula. Por supuesto, en un disparo operativo la precisión es bastante relativa, se apunta a una forma y no a un detalle particular de ella, pero esto no significa que su practicidad sea un fin en sí misma.
Cualquiera que sea nuestro puntero láser, necesitamos aclarar un aspecto de su uso. Dos de los errores en los que se incurre al usar un puntero láser se deben principalmente a la dificultad de “buscar” dónde está posicionado el punto rojo sobre el objetivo y la posterior prisa al apretar el gatillo para acertar. Todo esto se traduce en una ralentización de la respuesta de disparo y un error posterior de tirón debido a la “pata” que acciona el gatillo para recuperar el tiempo perdido. Esta no es la forma de usar un puntero láser y para hacerlo hay que cambiar el método de adquisición del objetivo y entrenarse. En algunas situaciones, apuntar con un láser es más un estorbo que una utilidad.

Una vez calibrados correctamente, son de considerable comodidad, permitiendo una adquisición muy rápida del objetivo; depende de nosotros no frustrar el apuntado con un error grosero de tirón. Sin embargo, tienen limitaciones en un disparo operativo que afectan su uso: fragilidad (entre otras cosas, el costo que no es barato) y tamaño. Si el arma se cae y los puntos rojos se rompen, ya no se puede apuntar y es necesario retirarlo para recurrir a los dispositivos de mira tradicionales (si los hay); además, las fundas que pueden alojar este accesorio son solo aquellas modificadas, en el mejor de los casos, peor que el propietario, pero aún así permanece su límite dimensional en el porte oculto. Una lástima, pero la tecnología avanza y quién sabe si algún año o mes no saldrá algo más compacto y práctico.
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